Eva no vuela.
No porque no pueda, sino porque carga demasiado peso.
Ciro, en cambio, ha nacido para lo contrario: moverse, descubrir, no quedarse
nunca. Vive con una mochila al hombro y el presente como única norma.
Ella es miedo.
Él, impulso.
Eva ha aprendido a no sentir. A esconderse tras la distancia, a evitar el
contacto, a convencerse de que el mundo —y todo lo que late en él— no está hecho
para ella.
Ciro no entiende de límites… y no piensa respetarlos.
Cuando sus caminos se cruzan, lo que empieza como un choque de opuestos se
convierte en algo mucho más peligroso: una conexión imposible de ignorar.
Porque Ciro no solo quiere acercarse.
Quiere descubrir todo lo que Eva se empeña en ocultar.
Y Eva… está a punto de enfrentarse a algo que lleva toda la vida evitando:
sentir.
Esta no es solo una historia de amor.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario