Su aroma puso fin a un invierno de ocho años.
Marcus Aldean no se ha transformado, no ha cazado y no ha dejado que otro lobo
se le acerque en ocho años. Como el Alfa más aislado de la manada Silver Ridge,
vive enteramente en la jaula congelada de su propio dolor. Su mundo es
silencioso, mantenido a una distancia clínica, oliendo solo a cedro y hierro
viejo. Prefiere el frío. Exige el aislamiento. Tocar es un lujo que ya no se
permite.
Ethan no sabe que es un lobo. Cree que es solo un investigador humano que
estudia la brutal naturaleza nórdica, tratando de encontrarle sentido a la
extraña fiebre que arde en sus venas y a los antiguos e imposibles instintos
que le dicen que pertenece al bosque. Cuando una tormenta de nieve los atrapa
juntos en la remota cabaña de montaña de Marcus, el aroma de jengibre y miel
cruda llena el aire helado.

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