Mi ex es un rey. Mi acosador es una bestia. Y ahora mismo,
está reclamando mi cama como su nuevo trono.
Kieran.
El Rey Alfa que eligió su corona antes que nuestra cama. El hombre que me dejó
destrozada en una ciudad que no me importaba. Huí hacia la naturaleza para
enterrar los pedazos de mi vida. Dos semanas de silencio. Una paz frágil. Una
mentira que me repetía cada noche.
Entonces llegó la tormenta. Y el depredador regresó. Ahora está en todas
partes. En mi cocina. En mi cabeza. Cocina las recetas de mi abuela con esas
mismas manos letales que solían sujetarme contra las sábanas. Me observa con
una intensidad oscura y devoradora que hace que mi sangre arda. Debería gritar.
Debería correr. En cambio, mi cuerpo me traiciona, arqueándose hacia el toque
del hombre que me destruyó. Está mal. Es adictivo. Es un antojo que se siente
como una sentencia de muerte.
Pensé que había venido a disculparse. Estaba equivocada. Kieran vino a reclamar
lo que es suyo. A mí. Cada roce de su piel contra la mía es un recordatorio del
fuego que no hemos apagado. Y estoy guardando un secreto que se está abriendo
paso a la superficie.
Estoy esperando a su heredero.
Si me quedo, seré su prisionera y su Reina para siempre. Si huyo, pierdo al
único monstruo capaz de proteger a nuestro hijo de los enemigos que acechan en
la oscuridad.

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