Ledger.
A veces, una buena dosis de problemas puede cambiar tu vida, ponerte en el
camino correcto. Pero había tomado el lado opuesto del camino bifurcado y me
dirigí en busca de aun más problemas, como un yonqui que busca constantemente
la próxima dosis. Nunca habría imaginado que ese giro me llevaría a ella. No
podía dejar de pensar en ella. Era un ángel, un ángel de verdad, y en su corta
vida, ya había probado el infierno.
Jacy.
Desesperación. Desamor. Silencio. Era todo lo que había llegado a conocer,
hasta que él apareció en la casa de al lado. El apuesto desconocido tatuado
tenía el tipo de ojos de los que era difícil apartar la vista, y me miró como
si hubiéramos sido amigos o incluso amantes en otra vida. Me miró como si me
conociera, y de repente tuve esta repentina sensación de que estaba justo donde
se suponía que debía estar.
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