Volver a Mountain Brooks no entraba en mis planes.
Mi vida estaba lejos de este pueblo, de sus montañas y de los habitantes que
tanto adoraba. Pero esa vida que creí perfecta se rompió de la noche a la
mañana, obligándome a descubrir que el hombre en quien había depositado mi
confianza nunca la mereció.
No me consideraba una mujer débil, pero, a veces, una necesitaba volver a casa
y sentirse arropada por los suyos.
Y yo llegué rota.
Llena de dolor. Sin rumbo. Sin esperanzas.
No conté con que esa persona que había formado parte de mi vida desde siempre
terminaría convirtiéndose en el único lugar donde me sentiría a salvo.

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