La huérfana Isabel Fitzhugh tiene catorce años cuando llega por primera vez a Wolvesley by the sea, viajando con su prima para verla casarse con el formidable Liam MacTavish. No queda impresionada, ni por su situación actual ni por el esposo de su prima. Piensa que él es distante y arrogante, y que su prima se lo merece. Pero entonces Liam intercede en su favor frente a un acosador mezquino y todo cambia. Se convierte en un héroe para la joven Isabel, un recuerdo al que ella se aferra cuando él ya no está.
Liam MacTavish está más que contento de alejarse de su
nueva esposa en la primavera de 1296, encantado de acudir en defensa de su
amada Escocia. No regresa durante cinco largos años, muchos de ellos pasados en
una prisión inglesa, renunciado por su propio padre y dejado allí para
pudrirse. Al volver, encuentra Wolvesley muy distinto de como lo recordaba:
ruinoso y casi abandonado, salvo por la infatigable Isabel —a quien apenas
recuerda— y un elenco improbable de personajes.
Tanto Liam como Isabel están atormentados por sombras siniestras del pasado de Wolvesley. La feroz independencia de Isabel y sus sonrisas fáciles ocultan una tragedia mucho mayor de la que Liam podría imaginar; el talante salvaje y la frialdad de Liam sugieren que no conoce otra cosa. Y aun así, se sienten atraídos el uno por el otro. ¿Podrán superar el pasado y dejar atrás la crueldad que ambos sufrieron a manos de la misma persona?

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