Se suponía que iba a ser un beso inofensivo en un lujoso baile de debutantes. Un desliz con un apuesto desconocido.
Pero a diferencia de su tocayo, a mi Romeo no lo mueve el
amor. Lo impulsa la venganza.
Para él, soy una pieza de ajedrez. Algo de lo que sacar
ventaja. La prometida de su rival.
Para mí es un hombre que merece veneno. Un príncipe oscuro
con el que me niego a casarme.
Él cree que aceptaré mi destino, pero yo planeo reescribirlo. Y en mi historia, Julieta no muere. ¿Pero Romeo? Él sí.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario