Estela tiene cuarenta y cinco años, un hijo adolescente, un
divorcio a sus espaldas y el corazón convencido de que las grandes historias de
amor solo ocurren una vez.
Armando tiene treinta, acaba de separarse y ha prometido no
volver a enamorarse. No quiere una relación. No quiere compromisos. No quiere
volver a perderse a sí mismo por nadie.
Pero el amor nunca pregunta si llega en el momento
adecuado.
Lo que empieza con una cerveza acaba convirtiéndose en una
historia imposible de explicar con palabras, hecha de mensajes a cualquier
hora, silencios que lo dicen todo, vecinos incapaces de guardar un secreto,
familias que terminan eligiéndose y un hombre que ama con hechos mientras lucha
contra el miedo de reconocer lo que siente.
Porque, a veces, querer no es suficiente.
Y otras veces, la única forma de salvar una historia es
tener el valor de dejarla marchar.
¿Puede sobrevivir el amor cuando uno de los dos tiene miedo
de pronunciar su nombre?
Una novela profundamente emocionante sobre las segundas oportunidades, las familias que elegimos, el miedo a empezar de nuevo y la certeza de que nunca es tarde para encontrar la primavera… incluso después de cuarenta y cinco inviernos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario