Tenía que seguir unas reglas muy estrictas mientras cuidaba del gato de mi
hermana en su lujoso apartamento de Nueva York.
Darle a Munchies TODA su medicación, por muy agresivo que se ponga.
Usar posavasos en TODAS las superficies.
Y, sobre todo, no hablar con el jefe gruñón de mi hermana.
Nunca se me ha dado bien seguir las reglas.
Y en cuanto tengo la oportunidad de cantarle las cuarenta al señor Strickland
por explotar a mi hermana…
No dudes que la aprovecho.

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