Blanca es food stylist. Hace bonita la comida de los demás. Unai es chef con
estrella Michelin. Cree que su comida no necesita a nadie para verse bien.
Cuando una editorial los junta para un cookbook de lujo, chocan desde el primer
plato. Ella le pone inyecciones al txangurro. Él la mira como si fuera una
herejía con patas. Pero Barcelona es una ciudad que sabe lo que hace: las
sesiones de fotos acaban en cenas, las visitas al mercado acaban en confesiones
y el restaurante después del cierre tiene esa luz que lo cambia todo.

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