LA BELLA
Quería estudiarlo.
Observar al hombre que asesinó a su propia familia y salió del fuego sonriendo.
Pero cuanto más me acercaba, más se me metía bajo la piel, en las venas,
convirtiendo la fascinación en obsesión.
Me lee como si fuera una escritura sagrada, desgarra cada línea de lógica a la
que me aferro.
No debería hacerme sentir viva.
No debería despertar mis deseos.
Pero los monstruos tienen muchas caras.
Y empiezo a preguntarme si vine aquí para estudiar el mal... o para rendirme a
él.
EL MONSTRUO
Lo llaman jaula.
Pero no es para mí.
Es para ellos.
Para evitar que miren demasiado tiempo, escuchen demasiado de cerca, anhelen lo
que nunca debieron amar.
Ella vino fingiendo curiosidad.
Pero la curiosidad no es más que hambre disfrazada.
Habla como si quisiera la verdad, pero es el dolor lo que la hace escuchar.
Yo no amo.
Yo consumo.
Y lo único más peligroso que un monstruo enjaulado...
Es la chica que le hace querer quedarse en ella... con ella.

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