Ava e Ignacio no se soportan y, aun así, no podrán evitar la atracción que los
envuelve, los acerca y los consume.
Dicen que siempre hay un roto para un descosido…
¿Qué sucede cuando una persona está tan rota por dentro que es imposible
zurcirla?
¿Y cuando un alma, además de estar destrozada se siente incompleta y cree no
ser digna de recibir y dar amor?
¿Qué pasa cuando esa misma persona se siente incapaz de amar a pesar de
brindarse a los demás a través de su profesión?
Ocurre que siempre hay un alma remendada dispuesta a aventurarse en el mar
tumultuoso del amor a pesar de que todas las advertencias le indican no
avanzar.
¿Lograrán vencer todos sus miedos Ava e Ignacio?
Porque ellos, a su pesar, son sus propios tiranos.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario