A Damian Antoniou le quedaba poco tiempo. El CEO necesitaba un hijo para
legarle su fortuna y fue en busca de la mujer perfecta y compatible para
engendrar a su heredero.
Natalia tomó una difícil decisión y pidió el divorcio tras intentos fallidos de
quedarse embarazada. Deseaba ser madre, pero su reloj biológico no estaba a su
favor y eligió empezar de nuevo.
Lo que Natalia no imaginaba era que la realización de su sueño llegaría tan
rápido y en forma de propuesta insólita. El CEO griego quería un bebé y tenía
que ser con ella.


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