Me basta con una sola mirada para saber que el misterioso Adonis del bar solo
me traerá problemas… Tengo el mal presentimiento de que esto podría convertirse
en una sorpresa navideña inesperada, y el momento no podría ser peor.
Cuando el multimillonario Brad Sullivan entra en mi bar recién inaugurado en
Chicago —con su traje a medida, su aura de estrella de cine y esa mirada
seductora que me deja sin aliento—, y se sienta justo delante de mí, ya
presiento que mi vida está a punto de cambiar para siempre.
Pero hay una diferencia entre saber algo y sentirlo realmente.
Porque una vez que dejas que Brad se acerque demasiado, ya no hay forma de
escapar de su encanto.


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