Malik.
Fui a la cárcel por ella.
La he buscado en cada mujer durante trece años.
No me apego. No me distraigo. Tengo una misión: encontrarla y no dejar que se
vaya nunca.
Ese era mi plan... hasta que conocí a Isla Knight.
Mi abogada. Una bomba feroz y tatuada. Ella no debería importarme, pero lo
hace. Con cada mirada, con cada roce accidental, ella dobla los barrotes de la
prisión que aún llevo dentro. Ella hace que olvide por qué he sangrado por otra
persona.
Pero no sabe que está cayendo en una trampa. Las espinas que rodean mi corazón
no están ahí por accidente, y si sigue abriéndose paso, ella podría descubrir
algo que he mantenido enterrado incluso más profundamente que la mujer que
perdí.
¿Qué ocurrirá cuando ella descubra que no es la única que está dentro de mi
corazón?
O peor aún, ¿qué ocurrirá si ya no queda corazón?
Isla.
Debí haberme alejado en cuanto lo miré fijamente a los ojos. Malik Faris es
todo lo que he pasado mi carrera evitando. Peligroso, violento e
irresistiblemente prohibido.
Pero, de algún modo, no puedo dejar de observarlo, ni él deja de observarme a
mí.
Es mi cliente. Es un asesino.
¿Por qué siento que es mi única salvación?
Aceptar su caso fue mi primer error. Seguirle hasta la élite londinense podría
ser el último.
Porque bajo la reluciente superficie de galas benéficas y tratos legales se
esconde algo mucho más oscuro de lo que jamás hubiera imaginado.
Solía pensar que conocía la diferencia entre el bien y el mal. Entre la
justicia y la supervivencia.
Pero la verdad se esconde en mis recuerdos rotos, unos recuerdos que solo Malik
puede desvelar.
¿Pero sobreviviré a recordar? Y lo que es más importante, ¿sobreviviré a él?


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