En la mitad de su segunda Temporada londinense, lady
Jennifer Sinclair está desencantada por completo con el mercado matrimonial.
Tras su última indiscreción, la obstinada hija única del poderoso duque de
Blackmore se ve camino de Escocia en compañía de su hermano mayor, Peter, a
quien su padre ha encargado inspeccionar la finca familiar al norte de la
frontera. Una vez en Caerlaverock, la propiedad del duque a orillas de Loch
Lomond, Jennifer descubre, para su sorpresa, una inesperada sensación de paz.
Pero esa paz no durará mucho...
Brendon Galbraith, último miembro del desacreditado clan Galbraith, tiene
grandes esperanzas de convertirse en el próximo administrador de Caerlaverock.
Sin embargo, aunque no tiene dinero y está a punto de quedarse sin hogar, posee
otro motivo mucho más importante para desear el favor del duque de Blackmore.
Tras descubrir por accidente un terrible secreto, Brendon comprende que la
única persona que tal vez pueda ayudarlo es el propio duque de Blackmore.
Mientras aguarda con desesperación la inminente visita de Nicholas Sinclair,
descubrir que el duque ha enviado en su lugar a su hijo y heredero le supone un
duro golpe. No obstante, comprobará que Peter Sinclair es digno hijo de su
padre y que no tiene la menor intención de huir del desafío que representa la
impactante verdad que Brendon se ve obligado a revelar.
Pero, al final, es la llegada imprevista de la hermosa y decidida hija del
duque lo que se convierte en el mayor quebradero de cabeza de Brendon, sobre
todo, porque Jennifer Sinclair no tardará en sacarlo de su error, si él cree
que ella va a eludir el reto que se avecina...

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