Aura y Daniel coinciden en una administración de loterías, donde ambos han ido a comprobar el resultado de una quiniela.
Tras un encontronazo dentro del local, los dos boletos caen
al suelo y, al recogerlos, ninguno sabe con certeza cuál es el suyo.
Por si eso fuera poco, uno de ellos resulta premiado con
una importante cantidad de dinero y ambos se declaran propietarios del boleto
ganador.
¿Qué harías tú si te sucediera algo así?
Lo que comienza como una disputa por una quiniela termina despertando entre ellos una atracción que ninguno esperaba. Porque, a veces, el verdadero premio no es el que aparece en un boleto, sino el que llega cuando menos lo imaginas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario