Dante.
En el momento en que poso mis ojos en Evelyn Cruz, sé que
matarla no va a ser fácil.
Es un problema que hay que eliminar. Una amenaza.
Pero ella resiste. Me sostiene la mirada como si no tuviera
miedo.
Peor aún — me hace sentir algo que creía muerto hace mucho
tiempo.
Ahora estoy rompiendo todas las reglas para mantenerla con
vida… aunque eso signifique traicionar a mi propia sangre.
Evelyn.
No sé a quién odio más — a Dante, o a su despiadada
familia.
Pero detrás de la oscuridad y el autocontrol férreo, veo a
un hombre al borde del abismo.
Dante es peligroso. Posesivo. Adictivo.
Debería huir. Lo sé.
En cambio, despierto al monstruo que lleva dentro…
Sin darme cuenta de que el control nunca fue mío.
Ahora soy yo quien juega con fuego.
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