Abigail.
Los monstruos existen. Y también los extraterrestres…
La bestia era aterradora. Medía ocho pies de altura, estaba
cubierta de escamas verdes y tenía cuernos que habrían puesto celoso a un toro.
Cuando me arrojaron a su celda, con la intención de que me dejara embarazada
para poder vender a su descendencia, lo último que esperaba era encontrarme con
un gigante gentil.
Bueno, bueno, no tan gentil. Mató a un tipo y arrojó su
cadáver a mis pies en el momento en que nos conocimos. No fue precisamente
romántico.
Pero da los mejores abrazos, eso cuenta para algo, ¿no?
Ziame.
Cuando los traficantes de esclavos arrojaron a una humana
bonita a mi celda, supe que tenía que actuar. Todo había estado conduciendo a
este momento.
Para escapar de esta celda.
Para liberar a mis hermanos de un destino en la arena.
Tengo que dar un paso al frente. Tengo que ser más que la
bestia sin mente que he fingido ser.
Para salvar a esa hermosa mujer, tengo que convertirme en
su líder.
Y tal vez pueda convencerla de que se quede a mi lado mientras lo hago.

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