No todas las historias fantásticas están bañadas de magia.
Algunas se ahogan en lágrimas, dolor y sangre.
¿La mía? Estaba hundida en todo eso.
Hace tres años, abandonar San Fernando parecía la mejor opción para salir del
lío en el que estaba metido hasta el cuello. Adicto a todo lo prohibido,
traicioné a las personas que amaba y vi cómo mi hermana pequeña pagaba con su
vida por mis pecados. Escapar era mi única salvación. Así que me marché,
dejando atrás los restos de mi pasado.
Después de aquello, volver a mi ciudad natal no entraba en mis planes, como
tampoco enamorarme de mi amiga de la infancia, a quien le rompí el corazón de
la forma más miserable.
Pero la muerte inesperada de mi padre me obligó a regresar, a enfrentar mis
demonios y a hacerme cargo de la familia y de lo que quedaba de su legado.
Mi nueva vida era un infierno.
Todos me odiaban.
Y yo…
Amaba a la única chica que sabía que nunca sería mía.

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