En una conmovedora historia de amor y pérdida, una consultora corporativa deja atrás su vida para cuidar de los hijos de su amiga moribunda, y encuentra la esperanza en el entrenador de un pequeño pueblo que se une a ella en esta tarea.
Lo único que podría alejar a Antonia Bernardi de su exitosa carrera es su mejor
amiga de toda la vida. Y con dos hijos y un pronóstico cruel, Miriam Vaughn la
necesita ahora más que nunca.
Antonia lo deja todo: su trabajo, su relación, para estar ahí para los Vaughn.
Hacer de madre del hijo adolescente y de la hija de siete años de Miriam es una
tarea difícil que se ve agravada por el dolor. Pero los niños la necesitan y
ella los necesita también.
Luego está el entrenador y mentor del chico, la antigua estrella de la MLB
Weston Schmidt. Es un pilar de apoyo, un refugio seguro para Antonia. Pero hay
demasiadas cosas en juego como para pensar en el amor... o quizá sea
precisamente por eso por lo que deberían hacerlo.
Mientras se adapta a la vida sin su mejor amiga, Antonia se entrega a su nuevo
papel de tutora, haciendo el trabajo que le gusta y reparando la antigua granja
que Miriam tanto apreciaba. Nada puede detener el giro del mundo, pero Antonia
tiene todas las razones para seguir adelante.


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