Siempre llego en el momento menos oportuno. No sé aprovechar la situación, no
sé decir lo correcto, no sé cuándo entrar o salir de escena. Podéis llamarlo
«don de la inoportunidad» o, simplemente, tener un timing de mierda.
No soy alguien que destaque por sus ideas brillantes; soy un hombre práctico,
trabajador, alguien que vive por su familia y por el aire que ella respira.
Lástima que esa ella en cuestión nunca lo haya sabido y que yo haya esperado
todos estos años para dar el paso. Inútil deciros que ya era demasiado tarde y
que provoqué otro desastre más, un desastre que la obligó a volver a casa.
Y ella no quiere quedarse aquí.
Y ahora me odia, o quizá no; todavía no tengo muy claro cómo están las cosas
entre nosotros, pero, como he dicho antes, no soy de los que lo captan a la
primera. Y aunque esta pudiera ser mi única oportunidad

No hay comentarios.:
Publicar un comentario