Vera Mendoza lleva nueve años huyendo de La Rioja, de su familia, del recuerdo de un hermano muerto en un accidente que nunca cuestionó. Hasta ahora. El testamento de su padre lo cambia todo: la mitad de Bodegas Mendoza pertenece a Adrián Vega, un desconocido con ojos de whisky y una sed de venganza que lleva quince años fermentando. Su padre murió en prisión por un crimen que no cometió. Y Adrián sabe exactamente quién es el verdadero culpable. Él vino a destruir a los Mendoza. Ella es una Mendoza. El problema es que ninguno de los dos esperaba esto. Mientras Vera y Adrián desenterran los secretos que su familia ocultó entre las viñas, descubren algo peor que el fraude: la muerte de Lucas no fue un accidente. Y la persona responsable sigue sentándose a la mesa cada domingo.

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