No dormí esa noche. Tampoco al amanecer.
Cuando finalmente me levanté, tomé una decisión tan absurda como inevitable.
Si Nathaniel Ashford creía tener el monopolio de la ironía, estaba a punto de
descubrir lo contrario.
Tomé pluma y papel.
Y empecé a escribir.
Su Gracia,
Agradezco su cortesía durante la feria, así como su inquebrantable compromiso
con la meteorología adversa.
Si alguna vez decide emplear sus habilidades para atrapar algo más que
sombreros, le ruego que avise con antelación.
Con todo mi fingido desinterés,
C. H. Sellé la carta antes de arrepentirme.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario