Cookie Love , mi pequeño obrador y mi refugio… hasta que un maldito vídeo viral
lo mandó todo al traste.
¿Mi plan para arreglarlo? Dar un curso de repostería para lavar mi imagen y
salvar las ventas. Fácil, ¿no? Ja. Ni de coña.
Porque en el primer día de clase aparece él : la causa de todos mis males. El
hombre al que debería odiar … aunque mis hormonas no estén por la labor.
Sonrisa chulesca de «te vas a enamorar, bonita». Mirada de «te tengo calada
desde el minuto uno». Porte de gigoló sacado de catálogo. Y la habilidad innata
de sacarme de quicio sin ni siquiera intentarlo.

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