ELLA ORGANIZA LA BODA DE SU HIJA… SIN IMAGINAR QUE PODRÍA ENCONTRAR SU PROPIO
FINAL FELIZ.
Adriana aprendió demasiado pronto que la vida no siempre es justa. Fue madre
joven, tuvo que salir adelante prácticamente sola y construyó un muro alrededor
de su corazón para no volver a sufrir. Desde entonces, el amor dejó de ser una
prioridad.

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