Mi destino es gobernar a los condenados, no enamorarme de
uno de ellos.
¿Piensas que tu vida es un infierno? Imagina ser la única hija del Príncipe de
la Oscuridad: una chica de diecisiete años nacida y criada en el Infierno,
destinada a heredar el trono y que se pasa la vida aguantando los gemidos y los
gritos (literalmente) eternos de almas que están recibiendo su merecido.
Solo hay una cosa peor que gobernar el Inframundo y es trabajar aquí. Solo
estamos un puñado de demonios a los que mi padre intimida demasiado como para
que se acerquen a mí, una ristra sin fin de pecadores y yo. Hasta que aparece
Nathan Reynolds, asegurando que es inocente, con una sonrisa capaz de convertir
el azufre en mariposas.
Yo no cuestiono el sistema. Nunca se equivoca. Pero sus ojos de cachorrito me
hacen dudar de todo lo que creía conocer.
Así que voy a hacer la única cosa que tengo prohibida: ayudarle a fugarse.
Incluso si eso significa mostrarle quién soy en realidad.
Porque si no conseguimos escapar, no solo estaremos condenados. Estaremos
acabados.

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