Mateo Stone no es precisamente el tipo de persona que abre
las puertas de su casa a cualquiera.
Conocido por ser piloto oficial de Fórmula 1, vive en Byron
Bay buscando tranquilidad lejos de los focos… y de cualquier complicación
emocional. Pero cuando le piden un favor, se ve obligado a aceptarlo con los
dientes apretados.
El favor tiene nombre y apellidos: Lyn Aston, la hija
rebelde de un magnate del motor que, tras verso envuelta en un suceso
peligroso, necesita desaparecer del mapa durante una temporada.
Ella habla demasiado. Él gruñe más de la cuenta.
Dos mundos destinados a chocar y una casa donde cualquier roca puede incendiarlo todo. Porque lo que empieza como un trato forzado pronto se convertirá en algo muy diferente.


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