A veces el deseo es más fuerte que el deber.
Ella nunca debió ser algo más que un amor prohibido para él.
Kyle tiene claro que Ginebra no es más que la hija malcriada del hombre que le
dio una segunda oportunidad en la vida. Ahora le toca hacer de guardaespaldas,
para comprobar si de verdad ella corre peligro.
Odia esta misión. Odia dejar de lado sus encargos de mercenario por Ginebra.
Pero una promesa lo liga a ella.
Ginebra odia a Kyle desde que le rompió el corazón siendo muy joven. Este solo
la veía como una niña, mientras que ella lo miraba con todo el amor que puede
sentir una adolescente.
Ahora que se han reencontrado, piensa ponerle las cosas difíciles, para que su
padre le envíe otro guardaespaldas.

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