El apocalipsis no llegó con trompetas angelicales ni con ataques de zombis.
No, llegó con enormes naves alienígenas y una total dominación.
Los alienígenas enviaron gigantescas y aterradoras bestias para capturar a
todos los humanos que pudieran encontrar y utilizarnos como esclavos.
Y muy pocos de nosotros seguimos siendo libres.
Mi padre está enfermo y necesita medicinas, lo que me obliga a salir de nuestro
hogar e ir a la ciudad. Donde nada es seguro, donde habitan las bestias. Cuando
una de esas cosas me descubre y se transforma en algo casi humano, declarando
que soy su compañera, y que pase lo que pase, me tendrá. Me digo a mí misma que
no.
Pero el tacto y los ojos dorados de Krux hacen arder mi cuerpo. Jura que los de
su especie no quieren hacer daño a los humanos, que están esclavizados por los
Oglar que están destruyendo mi mundo y el suyo.
Quiere que trabajemos juntos para salvar a nuestra gente de la esclavitud, pero
él es el enemigo... ¿no?

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