Cuando Elena Torres acepta un trabajo de verano con la intención de ahorrar de
cara a su incierto futuro, no imagina el giro que va a dar su vida.
A priori, se trata de algo sencillo: ocuparse de la casa de un desconocido,
cocinar para este y asegurarse de que nadie moleste.
Solo que la casa resulta ser una mansión, el desconocido es el cantante de un
famoso grupo de metal sueco y sí, hay molestias, tanto internas como externas.
Ragnar arrastra sus propias sombras, y espera encontrar paz y tranquilidad en
la nueva casa que se ha hecho construir en un lugar apartado donde pueda pasar
desapercibido.

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